Hace
apenas 22 años, previo al nacimiento de la era democrática
en el país, un grupo de dirigentes provenientes de
las filas de la Central Istmeña de Trabajadores (CIT)
afiliados a la Confederación Mundial del Trabajo (CMT),
Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT) y a la Confederación
Centroamericana de Trabajadores (CCT) decidimos confrontar
la dirección de aquel entonces por sus vínculos
con los militares y el gobierno de turno y removerlos de la
conducción.
Realizamos un Congreso extraordinario como
manda la ley y no fuimos reconocidos por las autoridades de
turno como era de esperar.
Al ver la acción de silencio por parte
de las autoridades ministeriales, decidimos constituir la
Coordinadora de Organizaciones CLAT en Panamá para
posteriormente lanzar una Central alternativa, aventura en
la que muchos, ni propios ni extraños creían,
con la participación de sectores organizados del país
que nunca antes habían sido incorporados a la vida
orgánica de las centrales sindicales como lo son los
servidores públicos, educadores, cooperativas etc.
Todos con derechos a elegir y ser electos como debe ser; siendo
esto lo que da origen a lo que es hoy la CGTP. Al instaurarse
las autoridades democráticas dos años después
nos reconocen lo actuado y nos entregan las riendas de la
CIT.
Como era de esperar encontramos una organización
cargada de deudas por alquiler, hipoteca de terrenos que eran
propios y en remate por parte de los acreedores, etc. nos
tocó luchar duro para mantenernos y pagar las deudas.
Hoy al concluir nuestro VIII Congreso CGTP,
el cual estuvo cargado de emociones, anécdotas y recuerdos
de todo tipo, con un acto inaugural ejemplar, sesiones plenarias
en las cuales el debate fue la marca de casa, un proceso electoral
democrático de lujo en donde como resultado pasaremos
las riendas de la dirección a un novel, pero connotado
dirigente como lo es Abelardo Herrera, proveniente de una
novata organización del sector de la Construcción,
dejamos un legado de actuaciones y posiciones, con patrimonio
propio, con infraestructura propia, terrenos, sin deudas ni
hipotecas de ninguna naturaleza, con organizaciones que cuentan
con sus propios patrimonios, muchos de las cuales se defienden
por sí mismos etc.
Eso y mucho más es hoy esa recién
nacida CGTP, que con sus luces y sombras, sus aciertos y errores,
con el apoyo de sus organizaciones y dirigentes, y el acompañamiento
internacional se ha sabido forjar en la lucha constante y
permanente por conquistar mejores días para la clase
trabajadora y el pueblo en general, el reto hoy es mantenerse
y superar el camino recorrido.
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